Recientemente se ha habilitado el uso de la luz rotativa (naranja) por particulares. La reforma a el Reglamente de circulación que ha entrado en vigor permite de manera complementaria al triangulo y el chaleco, señalizar un accidente, vehículo parado, etc.
Se trata de una medida cuando menos interesante para la seguridad del conductor, que debe en muchas ocasiones obligado por el Reglamento, bajarse de su vehículo para colocar el triangulo, con independencia de las condiciones de seguridad de la vía. Solo tenemos que pensar el riesgo que ello supone si nos hemos parado en un puente sin arcén. Numerosos atropellos demuestran el riesgo de la maniobra.
Lo anterior es todavía más importante para un colectivo, el de personas con algún tipo de discapacidad física, movilidad reducida, etc. Imagínese en una carretera nacional, en el arcén (más grande o pequeño) y que “por ley”, le obliguen a bajarse del vehículo en silla de ruedas a colocar a 50 metros un triángulo.
Realmente una medida muy interesante aprobada por la DGT, que ha sido muy luchada por diferentes colectivos, y que favorece la accesibilidad en carretera.
PROMETEO dispone de un producto que analizaremos en un video próximamente, que cubre esta necesidad mediante un dispositivo pequeño, portátil y muy robusto.
La somnolencia al volante es una situación que muchos hemos vivido alguna vez, y que además de ser tremendamente peligroso, puede evitarse en prácticamente todas las situaciones, cuidando qué y cuánto comemos, regulando los descansos, etc. Es importante evitar que se produzca puesto que las consecuencias pueden ser terribles: salirse de la via o tener un impacto a una velocidad prácticamente igual a la que teníamos.
En el mercado de las tecnologías apliadas a los vehículos se trabaja desde hace tiempo para desarrollar algun dispositivo que avise al conductor en caso de que éste empiece a mostrar simbolos de somnolencia. Esto, como se puede comprender, es tremendamente dificil.
Hasta ahora, gran parte de las iniciativas estaban basadas en la detección de la visión, pero tiene altas tasas de fallo en función de la morfologia de la cara (¿qué rasgos delimitan la somnolencia para cada uno? ¿nadie se ha quedado dormido con los ojos abiertos?).
He tenido la suerte de probar un producto destinado a evitar la somnolencia. Está hecho en Asia (¡como no!), y es bastante peculiar. Trata de determinar la somnolencia por el grado de inclinación de la cabeza; para tal fin, se coloca un pequeño dispositivo de plastico en la oreja, que pita cuando ésta se inclina hacia delante.

Estas vacaciones, aproveché el bautizo del hijo de mi primo (¿eso es primo segundo?), que se realizaba en Ericeira (link) en Portugal, para pasar unos días por alli. En contra de algunas ideas pre-concebidas, voy a destacar las cosas que más me sorprendieron de la circulación en coche:
Aunque ya es de sobra conocido, nunca está de más recordarle, y más si se hace de manera tan gráfica como ha hecho RACE en uno de sus últimos estudios. Un objeto “suelto” en el habitáculo, en caso de accidente, ve multiplicada su masa (emplean el término “fácil”, puesto que lo más correcto es decir que golpea con una “fuerza” o cantidad de movimiento equivalente) entre 30 y 50 veces en un accidente a 50 kmh.
Los ejemplos son muy ilustrativos: link.