Javi, das como siempre en el blanco (link). No solo me he sentido totalmente identificado (desgraciadamente con la primera categoría, la que aparece antes), sino que por lo que conozco de la región, es brutalmente cierto.
No voy a entrar en temas de riesgos, puesto que lo dejas todo claro. Me interesa el aspoecto que abre Pelayo en un comentario en el propio artículo: identificar la relación que tienen los empleados para con la empresa. No siempre es facil involucrar al empleado, hacerle participe adecuadamente de los objetivos de la compañía.
Sin embargo, también es cierto que la regulación del mercado laboral se encuentra más cercana al trabajador, y permite en muchos casos el uso de una fuerza contraria a los preceptos del sentido comun (yo digo “si no sumas, vete”; “si no te convence, vete”. ¿Por qué forzar el despido? ¿Por qué reducir el esfuerzo hasta que encuentres algo mejor?).
Se que hasta hace poco tiempo, una de las doctrinas de los directivos era la motivación del personal. Y digo yo, ¿cuánto desgaste supone esto, para un emprendedor que debe cambiar la realidad tal y como la conoce, creando un mercado, nuevos clientes, confianza al sistema financiero, etc.?
Creo que los empleados deberían venir “motivados” de casa; esos son los empleados que suman, aquellos que creen que haciendo algo, aportan a la compañía, y la compañía debería devolverles en fucnión de lo que aportan.
Creo en los empleados que se comprometen por un proyecto, por un camino, aquellos que piensan en objetivos a alcanzar, y no en jornada laboral.
Read the rest of this entry »