La DGT dispone en León de un centro automatizado para la gestión de multas (link). El objetivo es doble: en primer lugar, pretende agilizar la tramitación. En muchas ocasiones recibíamos la receta dos o tres meses después de que se hubiera producido la infracción, con lo que los supuestos efectos “formativos” son poco eficaces (casi nulos), y todo queda en un cabreo, además por supuesto de las consecuencias directas de la propia sanción (dinero, puntos, retirada).
Por otro, este centro pretende agilizar el proceso, que en muchas ocasiones provoca que algunas delegaciones de tráfico no cumplan con las fechas oportunas, y por tanto la sanción caduque.
Una de las propuestas que hacemos desde PROMETEO, y en la que creo profundamente, está relacionada con la matricula digital (de la que hablaré más adelante), es decir, en la identificación unívoca de cada vehículo mediante medios tecnológicos. Gracias a esta identificación, que puede realizarse temporalmente mediante tarjetas SIM en teléfonos o equipos de infotainment (en breve daremos una sorpresa al respecto, sacando al mercado un producto revolucionario), las multas podrían recibirse de manera inmediata: en 3 segundos en vez de en 3 meses.