El mercado se mueve, y cada vez más marcas apuestan por sacar al mercado coches eléctricos. GM pretende tener listo el Volt (link) para 2010. TESLA (link) asegura poder vender en Europa durante 2009 unidades de su “deportivo eléctrico” (¿por qué esperar 5 años para incorporar este tipo de vehículos, si es factible hacerlo desde el principio?), del que ya han reservado una unidad varios millonarios americanos (Bill Gates, por ejemplo).
Logicamente, la eficiencia los primeros años no alcanzará a los motores basados en petroleo, aunque elementos como el par motor o la progresividad de marcha serán ventajas perceptibles desde un primer momento. Además, con la evolución adecuada, sus prestaciones mejorarán en el tiempo. TESLA ha integrado un motor eléctrico en un LOTUS, consiguiendo cifras espectaculares para un coche eléctrico: 3,9 seg. de 0-100 km\h y 205 km\h de velocidad máxima. Increible (link).
Ya existen fabricantes con productos especializados en este tipo de vehículos, destinados a solucionar aquellos inconvenientes no tan evidentes, como la integración del sonido de motor. Al tratarse de un motor eléctrico, éste carece casi por completo de sonido, lo que puede acarrear problemas e incluso accidentes en ciudad. Incluyendo un altavoz conectado al acelerador, se simularía el sonido del mismo, “avisando” a los viandantes de la presencia de un vehículo.
Lo que me pregunto, y que da título al artículo, es: ¿realmente se trata de vehículos de emisiones cero? La respuesta lógica es que sí. Cambiemos la pregunta: este tipo de vehículos, ¿logra aliminar las emisiones de CO2, y contribuir a reducir la contaminación y el efecto invernadero? La respuesta es: depende.
La electricidad debe salir de algún sitio. Cierto es que parece lógico que la eficiencia energética de un vehículo (en porcentaje de aprovechamiento energético) sea inferior a la de una central eléctrica de ciclo combinado, pero si la electricidad usada para mover estos vehículos, no sale de energías 100% limpias, los fabricantes de automoción solo estarán pasando la pelota a otros, los productores de energía, que verían incrementada la demanda de la misma enormemente.
No pensemos que el problema desaparece, simplemente cambia de “amo”. A pesar de ello, no puedo por más que aplaudir este tipo de iniciativas, que por fin ofrecerán una alternativa real al uso del petroleo en los automóviles.