Este post también se podría llamar: Impuestos Directos contra Impuestos Indirectos.
PROMETEO dispone de soluciones orientadas a la filosofía PayAsYouDrive, y por supuesto también es capaz de desarrollar soluciones específicas, gracias a los acuerdos con IRIS GLOBAL, una empresa radicada en Coventry (Birminghan, UK), joint-venture entre una empresa inglesa y otra hungara, especiliazada en esta filosofia.
¿En qué consiste PayAsYouDrive? Ni más ni menos que lo que su traducción literal nos dice: paga así como conduzcas. Y esto no solo se puede aplicar a las compañías de seguros, también a los impuestos, uso de carreteras o aparcamientos, etc. El concepto que subyace detrás es muy simple: que pague más el que más use. Tan facil como el IVA, parangón de los impuestos directos.
Su aplciación más inmediata son las compañías de seguros. El coste de los seguros es el resultado de una función que incorpora parámetros como la edad y estado civil, el tipo de vehículo y la siniestralidad previa. Con ello, se pretende calcular la tasa de riesgo. Y sin embargo, la probabilidad de accidente se incrementa en función de los kilometros que cada persona recorre con su vehículo, por lo que esta variable debería ser tenida en cuenta a la hora de contratar el seguro. Pero, si nos preguntan por ella, ¿qué estará motivado a contestar cualquier persona? Por supuesto, un valor por debajo del real, pues afecta al precio que pagamos, y por supuesto no es posible de demostrar ni a priori ni a posteriori.
Y si es importante el número de kilómetros, no lo es menos cómo recorremos estos kilómetros: ¿aceleraciones y cambios bruscos, o bien conducción suave y progresiva? ¿Deberían pagar lo mismo estos dos tipos de conductores? Parece lógico que no.
Por supuesto, estos dos datos deberían matizarse gracias al histórico. Por supuesto es posible que haya personas que recorren muy pocos kilómetros, y cuya conducción sea muy progresiva, pero que tengan mayor riesgo precisamente por estos dos factores. O personas que por el hecho de recorrer muchos kilometros, sea precisamente esa experiencia la que les permite reducir sus probabilidades de accidente. A pesar de no ser definitivo, lo que sí que es seguro es que estos datos ayudan a conocer mejor al conductor al que se le está asgurando.
Incluso los dispositivos pensados para registrar estos datos, son capaces también de conocer cuando se produce un accidente, sea en ciudad o en vías interurbanas. Se evita así en gran medida picarescas respecto a accidentes ficticios. Estos sistemas también tienen otras ventajas inherentes, como la localización del coche en todo momento, que permite (¿quizás para padres que le dejan el coche a sus hijos?) por ejemplo localizar el coche en caso de robo.
En Inglaterra e Italia ya han probado estos sistemas; aqui en España, Mapfre ha hecho un proyecto piloto, para evaluar cómo responden los usuarios. En este caso, se bonifica a los propietarios del seguro con un descuento sobre la prima.
Por supuesto, es un sistema con multitud de fallos todavía; pero así son los primeros pasos en la incorporación de tecnología en vehículos.
Pero PayAsYouDrive puede aplicarse también a otros entornos. Uno de ellos es el pago de los impuestos: viñeta e impuesto de matriculación. Ambos son impuestos relativamente directos, pues gravan a quien compra un coche, y en función del coche que uno ha comprado. Pero también son impuestos indirectos, ya que no valoran el uso de que él se hace. Lo decía hace poco el presidente de Lamborghini: ”nuestro objetivo no es bajar las emisiones. Nuestros coches dificilmente hacen más de 5.000 km al año”. ¿No sería más lógico que quien más circule, pague más? En este sentido, en Reino Unido han pensado eliminar estos impuestos, y hacerlos variables (por ahora, el rechazo de los usuarios es mayoritario).
El futuro parece que se parece más a las novelas de ciencia ficción de lo que pensábamos, con un Gran Hermano vigilando todo lo que hacemos. Más equidad, a cambio de menos privacidad. ¿Seguirá esta tendencia?
Más información en http://payasyoudrive.wordpress.com/, Blog de Salvador Minguijón.