Hoy me pongo filosófico. Y eso que no soy muy dado a enviar correos con presentaciones power point, chistes o similares, aunque reconozco que leo los que recibo. Y muy habitualmente disfruto de ellos.
Entre ellos, siempre puedes encontrar perlas de sabiduría (decía en un post anterior: “¡de todo se puede aprender!”, no desprecies ninguna fuente).
En este caso mi buen amigo Victor S. nos envía un e-mail filosófico, que no por el medio a través del cuál lo recibo, tiene menor importancia. Con su permiso lo voy a transcribir:
… realmente no existe. ¿Qué coche podría ser familiar a veces, deportivo que ofrezca sensaciones otras? No existe pero hay muchos que se le acercan.
Quien tuviera el poder económico, vil dinero, para poseerlos a todos, para desatarlos a todos. Aprovecho para reclamar que se construyan más circuitos, que permitan liberar adrenalina, y hagan más segura la conducción en carretera … como dicen los pilotos (F. Alonso o M. Sumacher), “no corras en carretera; para eso están los circuitos”.