Diversos medios (el periodico, el pais, libertad digital o motorpasion entre otros) se han hecho eco de esta terrorifica noticia acaecida este fin de semana: “Una carrera ilegal de dos turismos en Vigo causa la muerte de un matrimonio“. Casi todos los días muere gente en la carretera, casi siempre por despistes; es lamentable. Si como es este el caso, está causado por la conducción imprudente, es doblemente lamentable, por que nunca debería haber sucedido.
Las reacciones a esta noticia, y las opiniones respecto a los inconscientes jóvenes, son diversas y vehementes. La justicia recaerá sobre ellos con todas sus consecuencias.
Por mi parte, quiero centrarme en dos reflexiones. La primera es: ¿qué lleva a estos jóvenes a emprender estas competiciones? ¿Qué hace que no sean conscientes de lo que les rodea, y de las consecuncias que pueden originar?
Al igual que se atacó en su día, y se sigue haciendo, al tabaquismo en colegios e institutos, de igual manera se debería apostar por aportar mayor formación en seguridad vial a una edad temprana. La única formación que recibimos es la de la autoescuela, y ésta suele ser muy deficiente en cualquier cosa que no sea regulación y normativa (señales, marcas viales, etc.). Nadie nos enseña realmente a conducir. Miento, nadie no. La carretera, en el día a día, forma a nuestros conductores: conducción egoista, mala educación al volante … También una normativa tan restrictiva e irreal, que utilizamos más nuestro criterio (no siempre con sentido común).
Nuestra confianza es plena conduciendo. Nos sentimos cómodos al volante, protegidos por multiples sistemas de seguridad. Y no nos damos cuenta de la física. La fuerza de un impacto se mide por el multiplo de la masa por el cuadrado de la velocidad. Duplicar la velocidad multiplica por cuatro la gravedad del impacto. Deberíamos ver más crash test; no nos olvidemos de que estas pruebas se realizan a 50 kmh, y las consecuencias con impresionantes (por ejemplo, el dummie-niño saliendo despedido por el parabrisas desde el asiento trasero).
Y la sociedad, aún a pesar del esfuerzo de las campañas de la DGT, sigue sin ser consciente. Se trata de una gota de agua en un mar de aceite. Peliculas como “The Fast & The Furious”, para un sector de la población, convierten en ídolos a los conductores de carreras ilegales, e incitan a muchos jóvenes a imitarles. La solución no es prohibir ninguna pelicula; ésa sería el camino facil, y de dudosa efectividad. La solución debe estar en que los chicos sean conscientes de qué tienen entre manos.
Y que conste que digo esto, a pesar de que me gusta la velocidad. Creo firmemente que debería existir en cada región un circuito donde los conductores puedan quemar la adrenalina que necesitan. Y todo ello en condiciones aisladas, y con la máxima seguridad.
La segunda reflexión, forma parte de mi visión. En mi visión del mundo dentro de n años, los vehículos serán inteligentes. ¿Qué quiere decir inteligentes? Muy facil, pondré un ejemplo. En una calle, dos personas se dirigen una contra la otra. Pero antes de que se encuentren, ambos reaccionan para no colisionar. ¿Por qué esto no puede pasar con los vehículos? ¿Por qué dos vehículos, que se dirigen uno contra el otro, no pueden actuar con “inteligencia”, y evitar el accidente? En PROMETEO Innovations trabajamos para incorporar esa tecnología en los vehículos. En el corto plazo, para informar al conductor, pero dentro de unos años, cuando estemos preparados, para que el vehículo llegado el caso, tome el control.
Ojalá llegue el momento en el que noticias como esta simplemente no existan.
Image by Michal Zacharzewski.