Hoy me pongo filosófico. Y eso que no soy muy dado a enviar correos con presentaciones power point, chistes o similares, aunque reconozco que leo los que recibo. Y muy habitualmente disfruto de ellos.
Entre ellos, siempre puedes encontrar perlas de sabiduría (decía en un post anterior: “¡de todo se puede aprender!”, no desprecies ninguna fuente).
En este caso mi buen amigo Victor S. nos envía un e-mail filosófico, que no por el medio a través del cuál lo recibo, tiene menor importancia. Con su permiso lo voy a transcribir: